Un sabio faraón me dijo un día (quizá fuese ayer) que, si quería mejorar mi escritura, debía alejarme un poco de mis problemas al escribir y hacer algo más abierto, más universal. Como con todos los buenos consejos, lo romperé y hablaré de lo que ha sido este taller para mí. A vosotros os digo, Bartlebys del futuro, que siento que no podía haber pasado este mes de junio de una forma mejor. Quedan muchos recuerdos e imágenes que no se borrarán de nuestra memoria... o, al menos, de la mía. No olvidaré el consejo de un mentor, de un padre espiritual, que me pedía paciencia y tranquilidad. El asentimiento decidido tras una lectura en público. Una enorme grandeza tímida y miedosa. Las risas de mi compañero de armas. Dos personas normales en un mundo de extrañeza. La complicidad de una mirada amiga. El fin de una historia que acaba pero nunca terminará. Espera al último baile. El pelo suelto y el desparrame. Un abrazo agradecido. Una despedida y un encuentro. La falda por debajo de la rodilla por principios. La reportera Katanawa y "Padre de Familia". Los éxitos relativos y los fracasos sufridos. Cuatro idiomas y ninguna lengua materna de quien escribió tanto al llegar como al irse. Un bartleby auténtico. El futuro incierto. Un chiste. Un sólo mes y una historia compartida. El Rey de la Tortilla. Otro chupito. Un brazo falocrático. Un cono bajo el coche. Literatura. Amistad. Amor. Tristeza. Soledad compartida. Ha sido un enorme placer haber estado este mes junto a cada uno de vosotros.
He aprendido de vosotros tanto o más que de los profesores. Espero que siga siendo así pese a la distancia. Y he pasado grandes momentos. Gracias.
Voy a terminar con lo que me dijo ese mentor en un momento de lucidez. ¿Qué importa que sirva de algo lo que escribimos? ¿Qué importa que salga nuestro nombre en los títulos? Nada ni nadie podrá pararnos si queremos escribir, si es eso lo que deseamos para nuestra vida.
Es que, ciertamente,... dos letras siempre tiraron más que dos carretas.
1 comentario:
Es precioso. Muchas gracias por saber transmitir todo lo que ha significado el taller. No se como podré ocupar el vacío de las mañanas de agosto. Os voy a echar tanto tanto tanto de menos...
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