viernes, 24 de agosto de 2007
La luna casi llena
Son casi las cinco de la madrugada y por fin puedo estar un rato frente al ordenador para ordenar mis ideas. Hoy he sentido una sensación que necesitaba expresar. He salido de mi casa por la noche, ya no recuerdo a qué hora ni cuánto tiempo ha pasado... y era una noche maravillosa. Las temperaturas suaves de fin de verano me han refrescado según he salido de casa, no había viento y sí una humedad que presagiaba una lluvia revitalizadora; y la luna, estaba allí, arriba, iluminándolo todo a medias, dejando ver sólo lo que queremos ver, estaba casi llena. Una noche de esas en las que quieres salir, correr y gritar, ser libre. Pero no eres libre y la luna sólo está casi llena. De pronto te das cuenta de que no puedes correr y gritar (a no ser que seas un loco o un niño y yo creo no ser ninguna de ambas cosas) y notas que te empieza a faltar el fuelle y echas de menos a quien quieres que esté a tu lado y no lo está. Piensas que es una noche genial para un beso... para prestarle tu sudadera en cuanto tenga frío y abrazarla, una noche perfecta para un abrazo y una mirada cómplice, para las risas tontas, para la confianza y el amor que se da por sentado... pero eso ya no es posible, y la luna, ella está únicamente medio llena. ¿Volverá todo a ser como antes? Empiezas a preguntarte cosas y acabas sin saber quien eres. Sí, sabes lo que has hecho y quién crees ser ahora, pero siempre he defendido que una persona no sólo es quien es, sino quien sueña ser. Y yo ahora estoy muy lejos de mis sueños. ¿Tengo capacidades y talento para llegar hasta ahí? No lo sé y, realmente, deseo no tenerlo, porque de tenerlo, estaría desaprovechando mi vida con vagancia, rutina y tedio, perdiendo minutos, horas, días y semanas en el "tetris", el "spider" y demás solitarios; en telebasura, en ver a diario páginas de internet que rara vez se renuevan con algo interesante; en divagaciones mirando a un calendario... sobre el tiempo, lo que hice en el pasado, lo que sueño para el futuro y no estoy haciendo ahora. Siento rabia al ver que mis aspiraciones quedan en eso, aspiraciones, debido a mi inconstancia y dejadez. Soy aburrido y solitario (quien nunca se haya sentido así que tire la primera piedra... y quien lo haga estará deseando más tiempo para si mismo) y, como véis, autocompasivo. Incapaz de lanzarme a por la mayoría de mis sueños, pero cuando lucho por uno de ellos, todos me piden que lo deje. ¿Por qué están bien vistas la autocomplacencia y la resignación y tan mal visto el hecho de luchar por lo que se desea? Supuestamente, si alcanzas tu límite en algo, debes dejarlo e ir a por otra cosa, ¿desde cuándo comenzar de cero es avanzar? Deberíamos llevar ya de una vez por todas frases como "hay muchos peces en el mar" o "más vale pájaro en mano que ciento volando" al mismo repudio que otras como "el tamaño no importa" o "lo importante es participar". Si deseas algo no deberías conformarte con menos, sí aceptarlo, pero no aparcarlo... ¿En qué nos convierte eso sino en esclavos de nuestras propias limitaciones? No sé por qué pero mi mente viaja rápidamente a la concepción del tiempo... a esa idea falsa de qué el pasado ha de quedar ahí y desaparecer, por ejemplo... ¿Es que es posible que el pasado no influya en nuestros sueños para el futuro? Está siempre presente... y nosotros somos también quienes soñamos ser. Pero es cierto, estamos atrapados por el tiempo... cuando sea martes sabremos que habrá un nuevo martes tras siete días y que habrá un nuevo mayo y un nuevo 7 de octubre, sí, lo habrá y será distinto... pero se pronunciará igual, sabremos que al pasar diciembre volveremos a comenzar en enero. ¿Qué pasa si quiero que sea marzo? Yo cuando pase diciembre viviré en marzo, o mejor, crearé un nuevo nombre, sin sentido aún, marequé o pindalero o cualquier otra cosa que no signifique nada y darle un nuevo significado. Por suerte, los años sí funcionan correctamente, o al menos, mejor que los meses. 2008 nunca será 2007 ni aunque lo deseé con todas sus fuerzas, siempre avanzando consciente del pasado, sabiendo que no habría 2008 sin haber antes 2007, lo que da algo de calma a mi narración. Ahora, al fin, comienzan a caer las primeras gotas de la lluvia que se avecinaba y aún no sé si ya sé quien soy ni si tengo talento. No puedo responderlo. Sé que hoy no tendré besos ni prestaré mi sudadera, sé que mis sueños seguirán siendo sueños y que no sé hasta qué punto se harán realidad, pero sí sé que seguiré tratando de luchar por ellos. La luna, aunque tapada por las nubes, sigue estando casi llena y vosotros, lo que aún aguantáis leyendo estas majaderías os preguntáis cuánto es real de lo que he escrito, si me siento así o creo un personaje, y quizá sea un poco de todo, quizá yo sea todos los yos que puedo ser y ahí aparece la maravilla de la escritura, que te permite diluirte y ser otro siendo tú mismo y ser tu mismo siendo otro en realidad. Quizá mañana la luna esté más llena. Ojalá sea así.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Los que nos rodean pueden poner trabas a nuestros sueños, pero jamás impedir que nuestra voluntad sea fuerte para conseguir llegar a ellos. Es el miedo y la cobardía la causa real, el cegamiento autoimpuesto, la conformidad cómoda. Lo mejor es que cuando escasas veces logramos hacer realidad un sueño no nos damos cuenta porque tenemos otro en mente. Somos perseguidores de sueños. La mayoría se abandonan, se olvidan, se aparcan, se transforman y solo la minoría se cumple sin que nos demos cuenta.
Publicar un comentario