He vuelto a ver tu foto, nuestra foto... en realidad, ahora es sólo mía. Siempre ha estado ahí, como una de esas cosas que, de tanto ver, no miras; pero hoy la he mirado. Me gusta tu foto... nuestra foto, yo en segundo plano alumbrado por tu sonrisa... o eso me parece a mí. No he podido dejar de mirarte, petrificado, he pensado en tus ojos, en tu mirada magnética que sólo yo sé lo que esconde, sé lo que escondía, oscuros y profundos, son el nítido pasillo que conduce a ese océano que, desde hace un mes, navegas sola, sin rumbo fijo, sin brújula y, a veces, sin ver tierra, parando en algún puerto para tomar provisiones y volver al océano al dejar la luna de ser llena, conduciéndote por el viento, el timón libre, conociendo mundo... A veces pienso que encontrarás un puerto acogedor que te merezca la pena y siento lástima... no, no es lástima. Tengo miedo, miedo de no ver tu barco pasar cuando vuelva la primavera, que no vuelvas a mirarme, que te alejen las mareas. Yo aún te espero en mi puerto, nuestro puerto, no sé, ¿Acaso ahora importa? He cambiado cosas, lo he dejado más bonito y te gustaría, aunque pondrías alguna pega. Aún miro el horizonte cada mañana, buscando en la inmensidad tus velas, por si vuelves a mi puerto... y esta vez te quedas.
Ya no hay luz y estoy cansado, no sé el tiempo que ha pasado, quizá un mes y varias horas. Sabes que me gusta tu foto... nuestra foto... en realidad, ahora es sólo mía.
3 comentarios:
No se ni que decir. Es tan bonito... Sigo pensando que si existiera destinataria y lo leyera, nunca olvidaría estas palabras. Reflejan un sentimiento -si fuera real- tan transparente y tan bello, que le llenan a uno de emoción y de esperanza, sobre todo ante momentos de desilusión y descrédito hacia el amor. Me encantaría sentirme así, atrapar ese sentimiento sincero y admirable, tan hermoso... No me importaría que no fuera correspondido, ni tampoco sufrir, con tal de suplir el vacío que habitamos días y noches.
Me encantan sus ojos negros, el pasillo que conduce a un océano, las velas, los puertos, tu puerto... Tiene que quedarse.
Publicar un comentario