domingo, 16 de septiembre de 2007

Supongamos...

Supongamos que la vida es un juego.
Supongamos que sólo somos jugadores.
Supongamos que podemos ganar...
que podemos perder.
Supongamos que sólo importan los resultados,
que no importa lo que hagas, sino lo que consigas.
Supongamos que triunfa el más fuerte.
Supongamos que hay unas reglas de las que no nos podemos salir.
Supongamos que un beso bajo la lluvia es sólo la amenaza de un constipado.
Supongamos que todo es una competición... el trabajo, la amistad, cada hobbie, el amor...
Entonces... si la vida es un juego...
¿Dónde queda la luna llena?

4 comentarios:

LSC Brenda Mena dijo...

Siempre he imaginado que la vida es un juego, pero en mi juego gana el que es más feliz.

María Asenjo dijo...

Para mi la vida es como la describes salvo cuando los libros me transportan a otros mundos, salvo cuando los recuerdos idealizados se adueñan de mi pensamiento o salvo esos momentos que por suerte o por desgracia se cuentan con los dedos de una mano. Aquí la luna es la protagonista. Sin embargo, el resto del tiempo...hay luna nueva.

María Asenjo dijo...

Echo de menos leerte. Actualiza pronto... Gracias por el otro día, viniendo desde lejos. Te llamo
(independiente de que debemos vernos en la gris facultad). Muas

María Asenjo dijo...

Empiezas a preocuparme. Ahora soy la única que actualiza el blog... Estais todos preparando grandes proyectos, porque sino no me lo explico! ¿Ni siquiera un adelanto? ¿Ni unas líneas significativas de algo increíble? Por favor... Y que tenga que estar mendigando relatos... :D