Lluvia seca sobre mi alma
calando mi corazón
de la soledad que desarma,
de la que cae hacia dentro
y evita el chillido de la alarma.
Por fuera: apatía, cansancio,
ira y, sobre todo, desgana.
Se ha alejado la princesa
que un día besó a esta rana
y la transformó en principe,
la amó y la hizo sentirse en casa;
ahora vuelve al estanque,
a croar sola en una rama,
a cantar por la princesita
que la hizo sentirse humana.
Triste historia ésta
de la pobre rana,
que soñó con ser principe
y ya no puede soñar con nada.
1 comentario:
Pregunta hacia el lugar donde no está,
sólo ahí, donde-no, en el presente
lugar-de-toda-ausencia,
en el ciego costado donde el nombre
y el verbo
-lo no dicho-
para el -no-.
Juan Barja
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