jueves, 27 de diciembre de 2007

Escribo, luego existo

Estoy frente al papel,
bolígrafo en mano,
escribo, luego existo.
Mi vida, muchas historias,
cosas que contar...
y sentir,
y el enorme deseo de expresarlo todo,
de exteriorizarlo.
Existo... luego escribo.
Muchas páginas,
mucha gente,
verdades absolutas
y verdades retocadas,
un amor, una imagen
y más de mil palabras.
Recuerdos buenos
y algunos muy malos.
Un pasado,
letra desgarrada
y varios tachones,
cosas que borrar
y memorias imborrables.
Las mejores páginas de mi vida,
mi amor, mi niña,
las mejores,
aún están en blanco,
o lo estarían...
si tan sólo volvieras a mi lado.

1 comentario:

María Asenjo dijo...

Las palabras
(dicen)
que componen, reparan
sueldan los engarces
entre hueco y hueco
los suspiros
organizan los alientos
sístole-diástole
encarrilan los pasos
remontan las huellas
llenan las sombras
Las palabras
(dices)
son un hilo
te conducen

Las palabras
frías
piden, exigen, invitan
a darte calor por ellas
un batido, un aleteo, un revuelo
roces, sedas, ovación súbita
o latido
ronco, huero, hondo
hasta la formación de sentido
subido, oído, transido
su función: mantenerte vivo

Las palabras
al sol
ropa tendida
escamas
torpedos veloces del agua-espacio
proyectil de algas, flecos de sentido
desmoronamiento
polvareda
palabras bomba
hacen la ruina
la memoria.

Noni Benegas