lunes, 16 de julio de 2007

La literatura en la sociedad actual

Ya que éste es un blog principalmente literario, os voy a hablar del fin de semana... de mi fin de semana, no creo que os importe, pero me da un poco igual. Ha habido fiestas en mi pueblo (sí, soy de pueblo) y ha sido un lío de cuidado. Como un buen bartleby frustrado, traté de pasar desapercibido sin conseguirlo, participé en un torneo de 3vs3 de baloncesto y estaba ilusionado por hacerlo bien... fui uno de los pocos equipos que hizo felices a todos sus rivales, perdiendo cada uno de los partidos. Es ya el segundo año consecutivo que me pasa. El año que viene será distinto.
He pensado que después de esto no debería aburriros más, pero he cambiado de opinión y os lanzo una pregunta al vuelo, ¿No os molesta ir a unas fiestas así y conocer a todo el mundo? Es decir..., ¿no os jode que aparezca una persona con la que no habláis desde hace exactamente un año, borracho, con una sonrisa falsa de oreja a oreja a apretaros fuerte la mano, o lo que es peor (en el caso de ser mujer), que te den dos besos y te digan que se alegran de verte? A mí me cansa esa superficialidad hipócrita en que acaban convirtiéndose las fiestas de un pueblo. Sí es verdad que, a veces, te reencuentras con viejos amigos y pasas un buen rato poniéndote al día, pero, al menos a mí, me intimida e incomoda ver a esos casi desconocidos que me obligan a inventar una sonrisa, quizá por ese anhelo mío de ser un bartleby. Por eso, en cuanto me miran, me sonríen y me dicen:
-¡Eh... amigo! Luego nos vemos, nos tomamos unas copas, me cuentas algo de tu vida y yo te cuento la mía. ¿Tienes novia? Yo sí... luego te cuento.
Yo respondería encantado:
-Preferiría no hacerlo-pero no lo hago y digo simplemente:
-Sí, luego nos vemos-por suerte no siempre es así y tengo algo de tiempo para pasar el rato con quien de verdad quiero pasarlo.
Comentaría más de las fiestas, podría ser crítico con la música o las medidas policiales... pero no os torturaré más... es posible que en el próximo mensaje hablemos de literatura. Pero también puede que no.
Gracias por aguantar leyendo todo esto, ¡Qué Dios os lo recompense con un/a novi@ guap@!

3 comentarios:

jorge cortés ancona dijo...

Sí, las fiestas de pueblo pueden ser un infierno grande, pero hay que buscarles el lado el lado amable.
Espero que aunque tu equipo haya hecho felices a los rivales, les hayan vendido cara la victoria.
Buena lista de propósitos la que te aventaste.

Sínide dijo...

Vaya, qué me vas a contar de los pueblo, estuve viviendo hasta los 18 en uno, y sí, es una pequeña tortura social a la que hay que hacer frente como bien se pueda. Yo directamente, en cuanto pude, huí despavorida. Pero como dice Jorge, en la distancia me he dado cuenta de ese lado amable. Increíble pero cierto. Así que como "una vez al año el daño y todo eso", ánimo, que si has tenido que bailar la verbena con los abueletes sonrisas habrás hecho brillar!!!!

María Asenjo dijo...

Soy de ciudad. No he vivido en un pueblo en mi vida. Los de ciudad no tienen lugares fijos donde ir a pasar las vacaciones cada año, es decir, si eres de Madrid, te vas a tragar todo el mes de julio o de agosto pasando un calor insoportable hinchándote a birras. La gente de pueblo tiene su gente, y cada año siguen ahí, y tienen "los amigos del pueblo" y recuerdan anécdotas sobre matar bichos o subir a un mirador. Todo eso yo no lo tengo...Yo intentaría soportar a los falsos borrachillos que te escupen al hablar con aliento a vodka (agggssss no hay nada que odie más) y disfrutar de las cosas buenas